SEÑOR MEMBRIBE

miércoles, 21 de mayo de 2014

EL EN EUGENI.


El un viaje que hice a Constantinoble, perdón, Constantinopla, me sucedió una historia bien curiosa.

Caminaba por la playa y, derrepenete, de cúbitodepronoto, me encuentro una pequeña lámpara, de esas que llaman “maravillosa”.

Estaba herrumbrosa y sucia , como vieja por el paso de tantos años sin haber sido usada.

La limpié, la froté, y sale una nubecilla de humo cande de su interior.

Poco después se hace presente en forma carnal un genio con pinta de genio: sus babuchas, sus anillacos en las orejas, su pantalón de satén bombacho, su faja dorada, su turbante...

- ¡Hola , soy Eugeni Dimes i Diretes, el geni de la lámpara. Pídeme dos deseos y, escolta, faré algo per tú.

- Pues me gustaría tener un castillo, y ser muy rico.

- ¡Tu puta madre!: yo vivo en esta mierda de lámpara, ¡¡¡y tú quieres un castillo!!!

Y se volvió a introducir en la lámpara.

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